Sufismo y cristianismo están emparentados.No sólo por las referencias a Jesús en el Corán sino por la mística.El problema aquí es que el espíritu santo sólo da sus dones a los hijos de la iglesia.Pero una corriente teológica asegura que aún fuera de la iglesia hay don de gracias.
Parece que el sufismo bebió de los evangelios apocrifos y de la corriente heterodoxa del cristianismo. Los pasos en la iniciación y las etapas por las que debían pasar los monjes sufíes son semejantes a los cristianos.La clave es la obediencia ciega al maestro. El centro es la pobreza representada en un manto de lana surcido y remendado hasta perder su apariencia.Hay reglas como en la monástica cristiana respecto a todas las faces de la vida del iniciado.Se practica el examen de conciencia escrito.
Parece que así como el cristianismo bebió del hebraismo el sufismo bebió del cristianismo.
sábado, 5 de febrero de 2011
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